Publicidad:
La Coctelera

Temas Argentinos

Aquí puedes encontrar información sobre el "Tango", "Historia argentina y latinoamericana" y "Autores y libros olvidados".

17 Julio 2007

DISCEPOLO Y QUEVACHACHÉ



Testigo insuperable de su época y también uno de sus jueces más implacables, Enrique Santos Discépolo es uno de los más grandes poetas que dio el tango y, ¿por qué no?, la poesía argentina en su conjunto. Aquel que retrató como nadie la sociedad de los infames años ‘30.

Sin embargo, en su época, la obra discepoliana debió sufrir los embates de cierta crítica trasnochada que creía ver en ella una incitación a la inmoralidad, a “halagar los bajos instintos de las masas”, para decirlo en lenguaje de esos tiempos.

Por ejemplo Domingo Casadevall, quien en su libro de 1954 “El tema de la mala vida en el teatro nacional” califica a Discépolo de “buen compositor y filosofo oportunista”, afirma que “en su famosísimo “Qué vachaché”, lleva a la cúspide la cínica estimativa del bajo Buenos Aires… La crítica consideró esa composición como instigación a la mala vida. El autor defendió la página respondiendo que el tango era ‘como una guiñada’, es decir, un sobreentendimiento de broma. Todos sabemos, sin embargo -alega Casadevall-, que el chiste encubre una intuición desviada, que es la frívola desfiguración de muchas cosas que bullen en los subsuelos del alma y que salen a la superficie con colores y cascabeleos de Arlequín”.

Otro autor, Eduardo Castilla, en un trabajo de 1932, exculpaba a Discépolo de toda intencionalidad desviada, pues reconocía el designio irónico de “Que vachaché”, pero encontraba que esa ironía era “poco clara para la masa, para esa anónima mayoría que se emborracha de tangos hasta que los aprende de memoria. El pueblo no lo comprende –concluía- y en vez de ridiculizar un medio de vida asqueroso, lo exalta peligrosamente”. Con lo que demuestra que el que no comprendía nada era él...

Curiosamente, ambos ensayistas hacen alusión a “Qué vachaché”, el primer tango de Discépolo y uno de los que más claramente desnudan la doble moral del porteño medio de la época.

Cuando escribió esta obra, Discepolín tenía 25 años. Sin embargo es un tango que denota una gran madurez y en el que ya está presente todo el Discépolo posterior.

La única diferencia con otros tangos que vinieron después es que aquí el personaje protagónico de todos los tangos discepolianos no es el que interpela sino el interpelado. El idealista fracasado, el “otario” ferozmente desengañado de “Yira Yira” o “Cambalache”, no es aquí el yo poético, la primera persona, sino aquel a quien se dirige la mujer que lo apostrofa por no saber vivir en un mundo materialista donde “la panza es reina y el dinero es Dios”. Con lo que la crítica se hace más cruel y reveladora.

Como bien dice el ensayista Jorge B. Rivera, en “Qué vachaché” Discépolo “explica el funcionamiento real de la moral oligárquica”. Las aserciones de la protagonista retratan sin tapujos los falsos valores de una sociedad en quiebra: “lo que hace falta es empacar mucha moneda”, “la razón la tiene el de más guita”, “la honradez la venden al contado”, “dame puchero, guardate la decencia”. Discépolo desnuda en este tango la realidad que está detrás de la apariencia, el abismo que existe entre el contenido de grandes palabras como moral, honradez, amistad o decencia y la realidad viva de la patria escarnecida y vasalla. Por eso, tratar de adoptar una actitud ética en esas condiciones es ser “un disfrazao sin carnaval”.

También Roberto Arlt que en ese año ‘26 publica su primera novela, “El juguete rabioso”, sentenciaba con parecidas palabras en uno de sus artículos periodísticos: “Todos los sinvergüenzas que aspiran a chuparle la sangre al país y a venderlo a empresas extranjeras, todos los sinvergüenzas del pasado, el presente y el futuro, tuvieron la mala costumbre de hablar a la gente de su honestidad...Hablaron tanto de honestidad que no había pulgada cuadrada en el suelo donde se quisiera escupir, que no se escupiera de paso a la honestidad”.

Contra esa hipocresía de los vocablos vaciados de contenido arremete la protagonista de este tango estrenado en Montevideo por Mecha Delgado, con escaso éxito y reestrenado en Buenos Aires por Tita Merello, con la misma exigua repercusión. Aunque más que de “escaso éxito” y “exigua repercusión” habría que hablar de franca repulsa por parte del público –en su mayoría de clase media- asistente a ambos espectáculos. Evocando el estreno montevideano, Discépolo lo calificó de “desastre”, “catástrofe”, “terremoto”. “Todo lo que diga de aquello es poco –afirmaba-. En el público al principio fue como una sensación de incomodidad. Luego empezaron los cuchicheos en la platea, se extendieron a los palcos, por ahí descendió de la galería un comentario. ¡Y empezó a temblar la tierra!”.

Pero aquel frustrante debut no arredró al novel autor que dos años más tarde alcanzaría el favor popular con otros de sus revulsivos tangos:”Esta noche me emborracho”. A raíz de este éxito, afirman algunos, “Qué vachaché” logró remontar el estigma de su primera aparición en público. Olvidan que la situación había cambiado, la crisis estaba a las puertas y, por otra parte, otros autores habían entrado por la misma variante testimonial de Discépolo, aunque generalmente sin su talento. Pero ésa ya es otra historia.


Juan Carlos Jara

servido por temas_argentinos sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Nací en Avellaneda, me crié en San Francisco Solano y estoy radicado en La Plata desde 1982. Soy profesor de Historia, recibido en la UNLP, y me he desempeñado conduciendo programas de Tango, otra de mis pasiones, en radio Provincia de Buenos Aires (AM 1270), emisora pública del primer estado argentino, en cuya discoteca cumplo funciones desde hace más de tres lustros. He publicado “Rivadavia, las provincias y la burguesía comercial porteña” (1999), en colaboración con Norberto Galasso, y participé, con una decena de biografías, del volumen conjunto “Los Malditos” (editorial Madres de Plaza de Mayo, 2005). En 2006 obtuvo el primer premio en el concurso organizado por el SIESE de Córdoba, con la monografía “Manuel Ugarte, precursor del nacionalismo popular”. También cultivo la poesía de temática popular y lenguaje coloquial urbano. En este carácter he logrado en el año 2000 el primer premio del concurso organizado por el Círculo de Poetas Lunfardos de la ciudad de Buenos Aires, dependiente de la Academia Porteña del Lunfardo. Tengo en preparación una “Historia social del tango” y una biografía del poeta y músico Cátulo Castillo.

Fotos

temas_argentinos todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera